La final de Champions 2014 en Lisboa ha tenido lugar el sábado 24 mayo a las 20.45h, pero los aficionados se preparaban a este momento desde el 30 de abril, cuando se supo el nombre de los dos equipos finalistas, Real Madrid contra Atlético de Madrid.
El gran dilema de los madrileños por más de tres semanas fue : ¿Dónde veo el partido? Finalmente el 20 de mayo las sociedades informaron sobre la disponibilidad de entradas para ver el partido desde pantallas gigantes en los estadios: gratis en el Santiago Bernabéu y con el coste de 5€ en el Vicente Calderón. El mismo día en la página oficial del Real Madrid se lee que las plazas se han agotado y que se expecta el estadio lleno para la gran noche del 24 mayo, mientras que las plazas puestas a disposición por el Atlético no llegaron a agotarse.
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| Aficionados merengue fuera del Bernabéu ©Elizabeth Céspedes |
Por las calles de la capital no hay bar que no anuncie la retransmisión del partido en todas las pantallas que disponen, no hay modo de evitar este gran evento. Por suerte, he obtenido entradas para asistir al Santiago Bernabéu, uno de los mayores templos del mundo del fútbol, que ha visto pasar por su césped a jugadores del calibre de Ronaldo, Beckham, Figo, Hierro, Roberto Carlos y muchos otros.
Por las calles de Madrid se siente una gran euforia, los hinchas de ambos equipos esperan en la victoria y, citando la publicidad del sponsor de la Champions League, “Lo que pasa en Lisboa se queda en Madrid”, vaya como vaya será una gran fiesta.
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| Aficionados merengue fuera del Bernabéu ©Elizabeth Céspedes |
Tengo que coger el Metro para llegar al estadio y me encuentro con decenas de aficionados merengues que mientras esperan el Metro cantan sin parar: “¡Como no te voy a querer...si fuiste campeón de Europa por novena vez!” y otros coros. El vagón, como todos los que van en dirección del Bernabéu, está repleto de gente y se siente fuerte la atmósfera de los grandes momentos.
Alrededor del estadio hay una masa de gente que canta, bebe, grita y exhibe su camiseta, bufanda y bandera del Real Madrid con gran orgullo. En medio de este caos se oyen explotar petardos, se ven pasar familias enteras con niños pequeños, ansiosos de ver a su equipo ganar, y gente mayor que espera desde hace doce años este momento para poder gritar al mundo: “¡Somos campeones de Europa!”.
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| Cubo de pantallas dentro al Bernabéu ©Elizabeth Céspedes |
Entro al estadio, mi asiento se encuentra en el Fondo Sur y es necesario subir muchas escaleras para llegar. Me sorprenden enormemente las escaleras mecánicas, evidentemente nunca había estado en un estadio tan grande. Finalmente veo el campo al centro del cual han colocado un cubo con cuatro pantallas gigantes, rodeado por luces; entre las cabezas del público en las filas más cercanas al campo se pasan de mano en mano unos globos gigantes en forma de balón para entretener y hacer partícipe a los aficionados. Pero lo más impactante son los mismos aficionados, el estadio no está lleno como habían anunciado en el sitio oficial del club, pero aún así hay mucha gente, todos con sus camisetas (esto me hace sentir un poco intrusa ya que no tengo ni siquiera una bufanda del equipo) y todos cantando.
Cuando entran en el campo del Da Luz los jugadores del Atleti comienzan los silbidos, cuando al fin se ven los jugadores del conjunto blanco se oyen coros de apoyo. Desde el Bernabéu el cronista anuncia la formación y el partido comienza.
Pareciera que el partido se está viviendo en este mismo campo, los aficionados gritan y cantan y protestan contra las decisiones del árbitro tal y como si estuvieran jugando frente a nosotros.
En el minuto 35 un gol de Godín, elegido por la LFP como mejor futbolista del campeonato en el último mes de competición, que aprovecha de una distracción de Casillas, quita un poco de ánimo al público presente. Miro sus caras y están incrédulos, no se esperaban que su gran rival pudiera de verdad meterles un gol y el silencio cae sobre el estadio madridista. Asi terminan los primeros 45 minutos del partido, que dan esperanza a los colchoneros.
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| Aficionados merengue dentro del Bernabéu ©Elizabeth Céspedes |
El segundo tiempo comienza con el soporte de todos los aficionados que gritan “¡Sí se puede!”, pero la portería del equipo rojiblanco parece estar hechizada, los tiros de Bale la esquivan con gran desilusión para los blancos que ven esfumarse un sueño que parecía tan real 90 minutos antes. Termina el tiempo reglamentario y el Atleti sería Campeón de Europa de no ser por el gol de Sergio Ramos que llega al tercer minuto del descuento. El estadio estalla en un estruendo, la gente se abraza, algunos lloran, es lo que miles de personas esperaban: una oportunidad de demostrar lo que valen.
Entre las polémicas de Diego Simeone, que no acepta este resultado cuando ya se imaginaba alzando la copa, y la exaltación de los merengues, que vuelven a saborear la victoria, comienzan los 30 minutos de prórroga. El equipo de los colchoneros, que lo había dado todo en los primeros 90 minutos, se vino abajo habiendo perdido a su estrella por una lesión que lo obligó a abandonar el campo al octavo minuto y sin más cambios posibles para renovar energías, mientras que los merengues habían ganado aún más confianza con esta segunda chance.
Los primeros 15 minutos ven atacar constantemente y sin resultados al Real Madrid, que solamente en la última mitad de la prórroga concretiza sus esfuerzo con una carrera de Di María que, esquivando a todos sus adversarios, crea la ocasión del segundo gol, realizado por Bale. Al fin el galés rompe así el hechizo que evitaba que sus tiros llegaran a hacer centro, regalando la victoria definitiva al Real Madrid, tal y como había hecho en la final de Copa ante el Barça.
Los aficionados vuelven a abrazarse, cantan de todo corazón, pero el partido no ha acabado aún y a los pocos minutos el lateral brasileño de los blancos, Marcelo, corona su gran performance con un gol al contraataque. No podía acabar un partido tan importante sin que brillara la estrella del Madrid, Cristiano Ronaldo marca el 4 a 1 con un penalti, cerrando así su temporada en Champions con 17 goles en total.
El himno madridista “Hala Madrid, hala Madrid, hala Madrid” invade el estadio, entre los coros de “Como no te voy a querer si fuiste campeón de Europa por Décima vez” y “¡Todos a Cibeles!” mientras en las pantallas vemos a los jugadores que reciben sus medallas y la copa. Con gran sorpresa de los presentes, desde el cubo situado en el centro del campo sale una copia gigante de la copa verdadera, acompañada por la canción “We are the champions” de los Queen como himno de este importante resultado.
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| Copia de la Copa y aficionados en el Bernabéu ©Elizabeth Céspedes |
Por fin el Madrid tiene su décima Copa de Europa, “La Décima” que tardaron tanto en conseguir. Doce años en los que la sociedad se gastó 1110 millones de euros para lograr este triunfo.
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| Caravana de aficionados en Paseo de la Castellana |
La caravana de aficionados merengue se adueña del Paseo de la Castellana para dirigirse a la Fuente de Cibeles, donde esperarán a sus héroes.
Miles de personas se reúnen en esta fuente para festejar, mientras en la Fuente de Neptuno los colchoneros lamentan no haber obtenido lo que estuvieron tan cerca de alcanzar. Porque el fútbol une en las buenas y en las malas, no importa si ganas o si pierdes, mientras seas aficionado de un equipo sabes que siempre habrán otros como tu, ya sean felices o decepcionados.
Los protagonistas de la noche tardan en regresar desde Lisboa, pero no fallan a sus sostenedores que estuvieron esperando hasta las cuatro de la madrugada, hora en que los jugadores logran alcanzar la fuente de la diosa Cibeles para colocarle la bufanda de la victoria.
La fiesta continua por todo el día y otra vez el Estadio Santiago Bernabéu abre sus puertas para acoger a sus aficionados con fuegos artificiales y juegos de luces, junto a La Décima y sus vencedores.
| Sergio Ramos en lo alto de la Cibeles ©AC/SU |










