miércoles, 19 de marzo de 2014

La generación del 14. Los Intelectuales de ayer y de hoy

La generación del 14 cubre una élite de intelectuales españoles que imaginaban un desarrollo cultural y científico para su país frente a la Primera Guerra Mundial que estaba teniendo lugar en países vecinos, pero que no llegó a tocar a España. Estos intelectuales eran cultos y comprometidos con la modernización y europeización, que era su gran objetivo. Europa significaba para ellos ciencia, razón, universidad, cultura e investigación, todos valores deseables para una nueva España vanguardista.

Los intelectuales de la generación del 14 eran participantes activos en la política española con el fin de realizar su propuesta de cambio hacia la modernidad y un cambio de valores civiles. Se han hecho grandes los nombres de José Ortega y Gasset junto a Gregorio Marañón, Manuel Azaña, Leonardo Torres Quevedo, Ramón Pérez de Ayala y Gustavo Pittaluga entre otros, y cumpliéndose este año el centenario de esta influyente generación, la Biblioteca Nacional de España les rinde un homenaje con una muestra titulada “Generación del 14, Ciencia y modernidad”, en la que se exponen más de dos centenares de piezas -algunas de ellas inéditas, entre pinturas, esculturas, fotografías, manuscritos, cartas, material científico, obras de arte, libros- estructuradas en seis apartados las diferentes facetas del legado intelectual y científico de la Generación del 14.
Machado, Marañón, Ortega y Gasset y Pérez de Ayala en un acto de apoyo a la República en 1931

Las obras expuestas muestran los intelectuales en varios momentos de sus carreras y algunas de las obras más significativas para esta corriente como los manuscritos, el de España invertebrada o el de La rebelión de las masas de Ortega y Gasset, además del manuscrito de su conferencia Nueva y vieja política.

Como muestran las obras expuestas, esta generación no era formada sólo por hombres de letras, sino que también hacían parte de ella artistas, doctores y científicos, que realizaron grandes avances en el ámbito de la ciencia y de la medicina, como Santiago Ramón y Cajal quien obtuvo el premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos en neurociencia.

La que llegó a ser la República de los intelectuales de Azorín era un grupo ejemplar de gente culta y dispuesta a dedicar su vida a la mejora de España para igualar a las élites europeas. No solo dejaron sus huellas en España, sino que también lograron contactar con el universo cultural y científico de América, estableciendo una corriente de intercambio de ideas con el continente en su momento de esplendor.
Dr.Pittaluga practicando una autopsia en presencia de T.Hernando y G.Marañón

Mientras hace 100 años atrás los miembros de la generación del 14 se esforzaban por cambiar el mundo en que vivían, alcanzando puestos en la política y reconocimientos de nivel internacional por sus aportes a la ciencia y a la cultura, hoy resulta difícil reconocer la figura de un intelectual, para no hablar de uno que se involucre en política o simplemente en mejorar algún aspecto de la sociedad en la que vive. 

Tenemos la tendencia a identificar un intelectual con alguien culto, que sabe mucho sobre algo, sobre todo en ámbito literario y cultural. Lamentablemente, no nos damos cuenta de que los intelectuales del futuro son los estudiantes de hoy, quienes deberían formarse, acudiendo también al extranjero, instruirse para poder difundir sus conocimientos y mejorar su propia sociedad. 
Sucede muchas veces que nuestro país no apoya bastante a estos jóvenes, que se ven obligados a abandonar su país natal para perseguir su sed de cultura, sin dar marcha atrás.

"Tertulia en el café Pombo" de Gutiérrez Solana (1920).De pie, Ramón Gómez de la Serna.

No es que los intelectuales no quieran intervenir en los cambiamientos de la civilización, sino que es la sociedad actual quien no les da espacio para pronunciarse, ya que está invadida por economistas, políticos muchas veces ignorantes y sobre todo influenciados por los lobbies que deciden como debe funcionar el mundo. 
E.C.

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